Posteado por: Preludios de Debussy | 19 octubre, 2007

11. La danse de Puck

LA DANZA PUCK 

Caprichoso y ligero (mi bemol mayor, 2/4), esta pieza ofrece un delicioso retrato musical del duende travieso inmortalizado por El sueño de una noche de verano de Shakespeare. Nada falta en esta evocación mágica de refinadas armonías, a veces bitonales: no la trompa mágica, no la aparición del genio de Ariel. Después, Puck se inflama y se convierte en un fuego fatuo que gira y remolinea antes de desaparecer en el aire… La caprichosa libertad del discurso, la fluidez de los ritmos, las piruetas armónicas más imprevisibles, toda esta diversidad aparente, disimula una profunda unidad, debida tanto a la forma ternaria, escondida bajo la sucesión de las ocho secciones de la pieza, como a los lazos secretos tejidos por los intervalos homogéneos. La tonalidad de base, mi bemol, está siempre sobrentendida, pero no se afirma nunca, combatida sin cesar por el re bemol (o el do sostenido). Felizmente, el tema diatónico de la trampa de Oberón restablece de vez en cuando el equilibrio. Esta pieza maravillosa es, desgraciadamente, el único fruto de inspiración shakespeariana que Debussy ha llevado a cabo, ya que como sabemos, los proyectos concernientes a El rey Lear y Cómo gustéis, no fueron nunca realizados.

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