Posteado por: Preludios de Debussy | 19 octubre, 2007

10. La cathédrale engloutie

LA CATEDRAL SUMERGIDA 

Este asombroso preludio está inspirado en una vieja leyenda bretona de la ciudad de Ys, que quedó sumergida por las aguas y de la que pueden verse durante las mareas bajas los cimientos de la catedral. Según Robert Dézarneaux, citado por Alfred Cortot, Debussy encontró el tema en los Recuerdo de infancia y juventud, de Renan.

Es el preludio más ampliamente desarrollado de todos los del Primer Libro, el más potente también, y su escritura pianística, con sus grandes bloques de acordes extendidos en cinco octavas, es realmente monumental. Toda la pieza está basada en una célula fundamental, do-re-sol, que a veces se ensancha a do-re-la, esta visión completamente medieval emplea los modos del canto llano y sobre todo los intervalos del organum del siglo XII (cuartas y quintas). La primera sección (Profundamente tranquilo, sol mayor como dominante de la tonalidad principal de do mayor, en 6/4 y 3/2), comienza “en medio de una bruma dulcemente sonora” y se prosigue “dulce y fluido”. Evoca las aguas tranquilas de las que surgirán en la segunda sección, “poco a poco, saliendo de la niebla”, los carillones de una campanas irreales. La tercera, primera cumbre de intensidad, “sonora sin dureza”, nos hace escuchar el órgano de la vieja catedral en un encadenamiento de acordes perfectos arcaicos, como si fuera un antiguo coral. Una meditación, “expresivo y concentrado, con una expresión creciente”, sobre un pedal de dominante de do sostenido menor, aporta la nota personal del artista y se alza hasta una segunda cumbre de intensidad a la salida de la cual un episodio “flotante y sordo” nos hace escuchar, como un eco, el órgano bajo las aguas glaucas. En la breve conclusión, la catedral desaparece de nuevo bajo las aguas. Con una admirable penetración, Vladimir Jankélévitch, reconoce en esta obra la expresión suprema, en Debussy de la desagregación; “es el reflejo en el agua de una cosa sumergida en las profundidades; es, en fin, una arquitectura temblorosa y difluente”. Nosotros añadiríamos que es también el reflejo de algo sumergido en el pasado y que este pasado choca de frente con el presente de la experiencia vivida de una forma absolutamente revolucionaria, testimonio de esa encarnizada voluntad de Debussy y de esposar el tiempo para abolir su curso.

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Responses

  1. La obra está compuesta de 89 compases, número incluido en la serie matemática de Fibonacci, que comienza 1-2-3-5-8-13-21-34-55-89-144, etc.
    Cuando una de estas cifras se divide entre su precedente, el resultado es 1,61 … el número áureo!


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