Posteado por: Preludios de Debussy | 19 octubre, 2007

10. Canope

CANOPE

Como la sublime Terraza de las audiencias cuando sucede a General Lavine, Debussy hace seguir el Homenaje a S. Pickwick por una de sus páginas más extrañas y enigmáticas y por consecuencia, también una de las menos conocidas. Pero por eso mismo, una de las más asombrosamente modernas y proféticas y, sobre todo, una de las más perfectamente bellas y emocionantes. Como indica su título -un canope es una urna funeraria egipcia o etrusca, con una tapadera que representa una cabeza simbólica; Debussy poseía dos de estas urnas- es una deploración fúnebre. Los acordes perfectos paralelos del comienzo (Muy tranquila y dulcemente triste, en re menor, 4/4), nos recuerdan El Martirio de San Sebastián; la obra evoca de nuevo la queja modal, cromática y orientalizante de las plañideras antiguas. Toda la pieza se desarrolla dentro de una atmósfera extrañamente hierática y lejana, creando una sensación de infinita soledad, acentuada por un final que no es tal, en el que quedamos suspendidos en el vacío, como el objeto inanimado que nos mira: Una vez más Debussy ha confundido el espacio y el tiempo…

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