Posteado por: Preludios de Debussy | 19 octubre, 2007

1. Danseuse de Delphes

DANZARINAS DE DELFOS 

Esta lenta zarabanda (Lento y grave, en si bemol mayor, ¾), de rebuscadas armonías, está firmemente anclada en la tonalidad principal de si bemol y sus funciones tonales siguen siendo completamente clásicas. La quietud tonal, la igualdad rítmica, acusan el hieratismo de esta pieza inspirada por un grupo de tres danzarinas, fragmento escultural del templo de Delfos del que Debussy había visto una fotografía en el Museo del Louvre. Alfred Cortot evoca estas danzarinas, “graves y silenciosas, evolucionan al compás del ritmo lento de las arpas, de los sistros y las flautas”. Según testimonios de Marguerite Long, “El propio Debussy tocaba esta pieza lentamente, con una exactitud casi metronómica. Sus valores sonoros eran suaves y de una hierática densidad, de forma que las figuras del bajorrelieve evocado se convertían, más en sacerdotisas que en bailarinas. Los dos últimos acordes son como una prosternación”. No podemos dejar de acordarnos de la Danza sagrada para arpa, de un tonalismo igualmente clásico.

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